Durante los últimos años, muchas organizaciones han centrado su estrategia de inteligencia artificial en facilitar herramientas a sus equipos. Licencias, accesos, pilotos y primeras formaciones han permitido incorporar la IA al día a día profesional.

Ese despliegue representa el punto de partida.

El análisis OpenAI B2B Signals identifica una segunda fase mucho más decisiva: la ventaja competitiva aparece cuando la IA se utiliza con mayor profundidad, se conecta con los procesos reales y permite delegar tareas cada vez más complejas.

La nueva brecha empresarial surge entre las compañías que ofrecen acceso a la tecnología y aquellas que consiguen integrarla en su modelo operativo.

Las empresas más avanzadas utilizan 3,5 veces más inteligencia por trabajador

OpenAI denomina empresas de vanguardia a aquellas situadas entre las organizaciones con un uso empresarial más avanzado de la IA.

Estas compañías utilizan actualmente 3,5 veces más inteligencia por trabajador que las empresas convencionales. Un año antes, la diferencia era de dos veces.

El informe emplea los tokens generados por trabajador como una aproximación al volumen de trabajo delegado en la IA. Más allá de la métrica concreta, el dato refleja una tendencia clara: las organizaciones que ya habían incorporado la IA están aprendiendo a aplicarla en tareas más relevantes, complejas y conectadas con el negocio.

Esta experiencia acumulada genera un efecto multiplicador. Cada nuevo caso de uso aporta aprendizajes, mejora los procesos y facilita la adopción de capacidades más avanzadas.

La frecuencia explica solo una parte de la diferencia

Una primera lectura podría atribuir esta brecha a un mayor número de conversaciones con la IA. Sin embargo, el volumen de mensajes explica únicamente el 36 % de la diferencia entre las empresas de vanguardia y las convencionales.

La mayor parte de la ventaja procede del tipo de trabajo que se encarga a la IA.

Los profesionales de las organizaciones más avanzadas aportan más contexto, plantean tareas de mayor complejidad, conectan las herramientas con información corporativa y solicitan resultados más próximos a un entregable final.

Esto obliga a evolucionar la forma de medir la adopción.

Las licencias activas, el número de usuarios y la frecuencia de acceso ofrecen una visión parcial. Una estrategia madura también debe analizar la complejidad de las tareas, el grado de integración en los procesos, el trabajo delegado y el impacto generado.

La pregunta relevante deja de ser cuántas personas utilizan la IA y pasa a ser para qué la utilizan, qué trabajo le confían y qué resultados obtienen.

Del asistente conversacional al trabajo delegado

Una de las señales más significativas del informe aparece en el uso de herramientas agénticas.

Las empresas de vanguardia utilizan Codex 16 veces más por trabajador. También muestran una mayor adopción de ChatGPT Agent, Deep Research, aplicaciones conectadas y GPT personalizados.

Estas herramientas permiten avanzar desde una consulta puntual hacia tareas completas. Pueden investigar, consultar fuentes, trabajar con documentos, utilizar conocimiento corporativo y completar procesos formados por varias etapas.

El cambio resulta estratégico.

Un asistente genera una respuesta. Un agente recibe un objetivo, utiliza herramientas, ejecuta acciones y entrega un resultado preparado para su revisión.

Esta evolución exige nuevas capacidades en los equipos. Delegar trabajo a la IA implica aprender a definir objetivos, aportar contexto, establecer criterios de calidad, configurar permisos y validar resultados.

La formación se convierte en infraestructura estratégica

Uno de los datos más reveladores aparece en el ámbito del aprendizaje.

Las empresas de vanguardia utilizan la IA para educación y desarrollo de habilidades siete veces más que las organizaciones convencionales. En programación, la diferencia es de cuatro veces.

Las compañías más avanzadas emplean la IA tanto para mejorar la productividad como para ayudar a sus profesionales a aprender, desarrollar habilidades y descubrir nuevas aplicaciones de la tecnología.

La capacitación se convierte así en una infraestructura organizativa. Requiere continuidad, especialización por funciones y conexión con los retos reales de la empresa.

Entre las prácticas más eficaces se encuentran los talleres para identificar casos de uso, los hackatones internos, las redes de embajadores, los repositorios de buenas prácticas y las bibliotecas compartidas de prompts, agentes y flujos de trabajo.

El acceso facilita la adopción inicial. La formación impulsa un uso más profundo y sostenido.

Cada función necesita sus propios casos de uso

La redacción y la comunicación siguen siendo aplicaciones frecuentes, aunque el informe muestra una especialización creciente según cada función.

Los equipos tecnológicos utilizan la IA para procedimientos y resolución de problemas. Los profesionales del desarrollo y los datos concentran una parte importante del uso en programación. Las áreas financieras la aplican al análisis, los cálculos y la elaboración de documentación.

Esta evolución demuestra que la IA está pasando de los usos generales a aplicaciones vinculadas con la actividad principal de cada área.

Marketing, recursos humanos, finanzas, operaciones, tecnología o atención al cliente requieren procesos, datos, criterios de calidad y métricas diferentes.

Una estrategia corporativa aporta una dirección común. La aplicación por funciones permite concretar el impacto.

La gobernanza como acelerador

El avance hacia agentes y sistemas integrados incrementa la importancia de la gobernanza.

Las organizaciones líderes establecen reglas claras sobre la información disponible, los permisos, las acciones que puede ejecutar cada sistema, los resultados que requieren validación y los responsables de supervisar el proceso.

Una gobernanza bien diseñada aporta confianza, claridad y velocidad. Permite ampliar los casos de uso dentro de un marco compartido y facilita que los equipos sepan cómo avanzar.

La privacidad, la seguridad, los permisos y la supervisión forman parte del propio diseño de la solución. Integrarlos desde el inicio favorece la escalabilidad.

Cinco claves para profundizar en la adopción

A partir del análisis de OpenAI, las organizaciones pueden orientar su estrategia alrededor de cinco prioridades:

  1. Medir la profundidad del uso.
    Analizar las tareas delegadas, su complejidad, la integración en los procesos y los resultados obtenidos.
  2. Capacitar de forma continua.
    Desarrollar programas conectados con las necesidades reales de cada área.
  3. Diseñar una gobernanza preparada para producción.
    Definir permisos, límites, criterios de validación y responsables.
  4. Escalar las prácticas de los equipos avanzados.
    Convertir los aprendizajes individuales en capacidades compartidas.
  5. Evolucionar desde la asistencia hacia la delegación.
    Incorporar agentes capaces de asumir tareas completas dentro de procesos supervisados.

La ventaja reside en la capacidad organizativa

Los datos de OpenAI B2B Signals muestran que la brecha empresarial de la IA está creciendo.

La diferencia surge de la capacidad para transformar el acceso en uso profundo, el uso en procesos y los procesos en impacto medible.

Las organizaciones más avanzadas combinan tecnología, capacitación, conocimiento corporativo, gobernanza y agentes capaces de asumir trabajos de mayor complejidad.

En INCIPY acompañamos a las empresas a evaluar su madurez, identificar casos de uso, definir su estrategia de IA, capacitar a sus equipos y construir modelos de gobernanza orientados al impacto.

Porque la ventaja competitiva aparece cuando la IA se integra en la manera de trabajar de toda la organización.

Fuente: OpenAI B2B Signals. https://openai.com/es-ES/signals/b2b/

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